El futuro de la movilidad urbana

Existen tres modos diferentes de desplazarse por el entorno urbano: el vehículo propio, el transporte público y a pie. Son precisamente estas tres formas de moverse por la ciudades las que hay que tener en cuenta para gestionar eficientemente la movilidad y lograr una situación del tráfico sostenible, en la que el usuario no pierda en ningún momento el “confort” actual, sino todo lo contrario, que pueda mejorar y optimizar los tiempos de desplazamiento, los recursos y los servicios existentes en la actualidad.

En una Smart City la gestión del tráfico no puede ser de carácter fijo en el tiempo, tan siquiera dinámico por tramos horarios, sino que tendrá que adaptarse a la situación reinante en cada momento, mediante algoritmos de control realizados con un gran volumen de información fiable y a tiempo real. Se utilizarán para ello todas las opciones que se tengan al alcance como los ciclos semafóricos, el cambio de sentido de ciertos carriles, el desvío del tráfico mediante paneles de señalización variable o incluso la incorporación de dispositivos integrados en el propio vehículo que se encuentren a su vez interconectados con la ciudad.

Para ello no sólo se deberá ofertar al ciudadano nuevas infraestructuras, sino que también se tendrá que gestionar y controlar adecuadamente la demanda de las existentes. Será necesario conocer los hábitos de los diferentes usuarios y obtener el mayor número de datos de tráfico posible a través de diferentes sensores dispuestos en el entorno urbano, tales como espiras soterradas en la calzada, magnetómetros, video-cámaras, radares, sensores de aparcamiento, niveles de CO2, mapas de ruido…

Todos estos datos de tráfico, complementados con otros datos heterogéneos de diversos ámbitos de la ciudad, se integrarán en una sola plataforma que proveerá de información a los diferentes sistemas de control y les dará una visión y una estimación adecuada del estado de la red vial y de su evolución a corto plazo. Esto permitirá tomar decisiones más eficientes y económicas, como restringir accesos, facilitar la evacuación o proponer rutas alternativas, entre otras.

Al mismo tiempo, con estas acciones se podrán conocer las necesidades reales de los usuarios y realizar una planificación del trasporte y usos del suelo educados. Consiguiendo elaborar un PMUS óptimo para cada ciudad.

También será necesario cambiar el uso prioritario del vehículo propio por el transporte público, a pie o incluso por la utilización de la bicicleta. Para ello jugarán un papel fundamental las TICs, sobre todo en lo referente a la comunicación con los ciudadanos del municipio a través de páginas web, dispositivos móviles, pantallas en marquesinas o estaciones intermodales, etc. para que el usuario pueda tener datos para tomar una u otra alternativa y optimice los tiempos de espera en las paradas.

Por otro lado, desde el ámbito de la movilidad  urbana se puede actuar profundamente en la disminución de gases de efecto invernadero en las ciudades y con ello la propia calidad de vida de los ciudadanos. En este sentido se podrán tomar medidas como el fomento y progresiva incorporación del vehículo eléctrico, tanto particular como en las flotas de empresas públicas y privadas.

Otras iniciativas que se pueden tomar en este campo son: la gestión de aparcamientos de forma dinámica que también mejoraría la movilidad dentro de la ciudad reduciendo el tiempo de búsqueda y con ello las emisiones y la congestión del tráfico; La disposición al ciudadano de aparcamientos disuasorios conectados a infraestructuras de transporte público con ventajas tarifarias; La optimización de la recogida de residuos urbanos, sensorizando tanto los contenedores como los propios vehículos de recogida. El diseñó y gestión del reparto de mercancías dentro de la ciudad; Y el fomento de prácticas como el alquiler de bicicletas, diferentes tipos de vehículos eléctricos o car-sharing.

Por último, para controlar todas las iniciativas que se implanten en una ciudad sostenible será necesaria la creación de un sistema de tráfico inteligente (ITS), estableciendo una plataforma en la cual, de forma transversal, se  gestionen todos los datos de la ciudad y se pongan al servicio de los diferentes actores de éste y otros ámbitos de la propia ciudad.

Autor: Ivan Ramos

Alumno del curso Técnico Smart City Barakaldo

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